Fredy Castillo Carrillo, uno de los comandantes de las Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada afirmo estar dispuesto a entregarse a la justicia. Pide, eso sí, una ley de sometimiento que le permita conocer las condiciones de ese paso. Sus palabras, reveladas por Revista Semana, vuelven a poner sobre la mesa la posibilidad de una salida para una organización que durante años ha hecho parte de la compleja historia de la Sierra.
En las montañas de la Sierra Nevada siempre hay algo que permanece. El verde profundo de sus laderas, el agua que baja desde las alturas, los caminos que se pierden entre la montaña y esa mezcla extraordinaria de naturaleza, comunidades y turismo que hace de este territorio uno de los lugares más especiales del Caribe colombiano.
Pero también hay historias que han crecido a la sombra de esa belleza.
Una de ellas es la de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada, una organización que durante años ha estado ligada a la realidad de esta región y que ahora vuelve a ocupar el centro de la conversación nacional.

Esta vez, sin embargo, el mensaje que sale de la montaña tiene un tono diferente.
Fredy Castillo Carrillo, uno de los comandantes de la organización, habló con la periodista Salud Hernández-Mora en una entrevista publicada por Revista Semana, luego de la caída de alias Bendito Menor. Y sus palabras fueron dirigidas al presidente Abelardo De La Espriella.
“Estoy dispuesto a entregarme”.
La frase, sencilla y directa, abre una puerta en medio de un escenario marcado por la tensión.
Castillo asegura que quiere someterse a la justicia colombiana y también resolver su situación ante Estados Unidos, pero considera indispensable que exista una ley que establezca de antemano cuáles serían las condiciones de ese sometimiento.
No quiere, según explica, entregarse sin saber qué ocurrirá después.
Una puerta entreabierta
El planteamiento tiene algo de conversación pendiente. Castillo sostiene que podría contribuir para que otros integrantes de las ACSN también encuentren un camino hacia la legalidad. Habla de cientos de hombres y de la posibilidad de que una parte importante de ellos acepte entregar las armas si existen reglas claras. Pero también reconoce que no todos estarían dispuestos a hacerlo.
La propuesta llega después de un cambio profundo en la política del Gobierno Nacional. El presidente Abelardo De La Espriella ha sido enfático en que no habrá nuevos procesos de negociación con organizaciones que considere criminales. Su mensaje ha sido directo: quienes pertenecen a estos grupos deberán someterse a la justicia.
La muerte de Bendito Menor marcó, en ese sentido, un nuevo capítulo. Y mientras el Gobierno habla desde la firmeza, desde algún lugar de la Sierra aparece ahora una voz que habla de entrega.
Una historia que viene de atrás
La historia de Fredy Castillo también tiene capítulos en el exterior. Según contó a Semana, estuvo recluido durante cerca de un año en una cárcel de Estados Unidos y posteriormente permaneció detenido en España.
Desde allí regresó a Colombia después de ser incluido durante el Gobierno de Gustavo Petro en un proceso relacionado con los acercamientos y el eventual sometimiento de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada.
Castillo asegura que creyó entonces que podía abrirse una oportunidad.
La idea era buscar una fórmula que permitiera que los integrantes de la organización abandonaran las armas y pudieran responder ante la justicia bajo unas condiciones previamente establecidas.
Pero el tiempo pasó.

Las conversaciones no terminaron de convertirse en el proceso que algunos esperaban y aquella posibilidad se fue desvaneciendo.
Ahora el escenario es otro.
Y Castillo vuelve a plantear la misma necesidad, aunque frente a un Gobierno que ha dejado claro que su camino no será la negociación política sino el sometimiento a la justicia.
La familia detrás de la montaña
Quizás una de las partes más humanas de la conversación con Semana aparece cuando Castillo deja por un momento de hablar de la organización y habla de sí mismo.
Dice que quiere resolver su situación jurídica. Quiere volver a su casa. Quiere estar con su familia. Y quiere ver crecer a sus nietos. Son palabras sencillas, casi domésticas, que contrastan con la realidad en la que se encuentra. Un hombre escondido en las montañas, esperando saber qué puede ocurrir mañana, habla de una vida normal que parece estar lejos.
“No quiero seguir así”, es, en esencia, el sentimiento que atraviesa sus declaraciones.
Y es allí donde la historia adquiere otra dimensión.
Porque detrás de las discusiones sobre penas, extradiciones, operaciones militares y organizaciones armadas también existen personas que, algún día, tendrán que tomar una decisión sobre el rumbo de sus vidas.
La Sierra también merece tranquilidad
Castillo sostiene que una confrontación militar en la Sierra podría poner en riesgo a campesinos, indígenas y personas que viven del turismo.
Más allá de sus afirmaciones y de las investigaciones que pesan sobre él, hay una realidad que no admite discusión: la Sierra Nevada es hogar de comunidades que merecen vivir en tranquilidad.
Es también uno de los grandes tesoros naturales y turísticos del Caribe colombiano.
Desde sus montañas hasta sus caminos, desde las comunidades indígenas hasta los pequeños emprendimientos que han encontrado en el turismo una manera de salir adelante, existe una vida que nada tiene que ver con las armas.
Por eso cualquier conversación sobre el futuro de la Sierra debería tenerlos en el centro.
No solamente a quienes están en los extremos del conflicto.
También a quienes madrugan a trabajar, a quienes cultivan la tierra, a quienes reciben visitantes y a quienes simplemente quieren vivir allí sin miedo.
Un momento para escuchar
No se sabe todavía si las palabras de Fredy Castillo terminarán convirtiéndose en un paso concreto. Tampoco si el Gobierno estará dispuesto a impulsar una ley con las características que él plantea.
Lo que sí existe es una señal.Después de años de confrontaciones, de intentos fallidos y de promesas que no terminaron de convertirse en realidad, un comandante de las ACSN dice públicamente que está dispuesto a entregarse. Ahora la decisión está en manos de las instituciones.
La justicia tendrá que establecer las responsabilidades que correspondan. El Gobierno tendrá que definir su política. Y quienes permanecen en las montañas tendrán que decidir si quieren continuar por el camino de las armas o buscar una salida hacia la legalidad.
La paz no se construye únicamente con discursos. Tampoco llega de un día para otro.
A veces comienza con algo mucho más pequeño: una conversación, una puerta que se abre, una persona que decide que quiere volver a casa.
Quizás sea demasiado pronto para hablar de paz en la Sierra Nevada.
Pero después de tanto tiempo, escuchar desde la montaña una voz que habla de entrega, justicia y familia permite, al menos, mirar el horizonte con un poco más de esperanza.
Fuente: Revista Semana, entrevista de Salud Hernández-Mora a Fredy Castillo Carrillo.
