¿Prender el aire o comer bien? El nuevo dilema tras los recargos en la factura de energía en la Costa

¿Prender el aire o comer bien? El nuevo dilema tras los recargos en la factura de energía en la Costa

El calor no da tregua y la factura tampoco: el truco del Gobierno para que no te pases de la meta eléctrica

La crisis del servicio de energía eléctrica en la Costa Caribe no da tregua. Mientras los usuarios continúan sufriendo por tarifas elevadas e interrupciones constantes, ahora deberán enfrentarse a un nuevo golpe a sus bolsillos: la posibilidad de pagar recargos si su consumo supera determinados niveles históricos.

Frente a la estrechez energética asociada al fortalecimiento del fenómeno de El Niño, el Gobierno y la CREG preparan un mecanismo transitorio para reducir la demanda. La lógica es directa: quien consuma por encima de su meta pagará más por ese excedente. Sin embargo, surge una duda inevitable: ¿hasta dónde se puede trasladar al usuario la responsabilidad de una crisis con profundas raíces financieras, regulatorias y estructurales?

¿Cómo funcionará el nuevo esquema?

A partir de septiembre, bajo la Resolución CREG 101 120 de 2026, cada usuario tendrá una meta individual de consumo calculada según su historial. Se permitirá superar dicha meta hasta en un 10 % sin generar cobros adicionales. El recargo aplicará únicamente sobre el excedente que supere el 110 % de ese límite —no sobre la totalidad de la factura ni como un aumento generalizado—.

En una región donde las elevadas temperaturas obligan a mantener encendidos ventiladores, aires acondicionados y refrigeradores durante gran parte del día, el impacto en los hogares promete ser considerable.

¿Cuánto aumentará el cobro por excedente?

La regulación establece factores diferenciados según la categoría del usuario:

  • Estratos 1, 2 y 3: Factor de 1,30 (30 % adicional sobre la tarifa de referencia en el consumo excedente).
  • Estratos 4, 5 y 6: Factor de 1,50 (50 % adicional).
  • Comercios e industrias: Factor de 1,70 (70 % adicional).

Estos porcentajes recaen exclusivamente sobre la energía consumida por encima del límite fijado y no representan un incremento sobre la totalidad del recibo.

La meta dependerá del historial de cada hogar

La CREG determinará la referencia individual tomando la mediana de los consumos promedio diarios registrados en los 12 meses previos a la entrada en vigencia de la medida. De este modo, dos predios contiguos en un mismo barrio podrán tener metas distintas. Para los predios sin información suficiente, se asignarán referencias basadas en usuarios con características similares.

En el Caribe la energía no es un lujo

Fijar metas basadas en promedios pasados plantea una paradoja en la Costa Caribe, donde el uso de sistemas de refrigeración constituye una necesidad básica dictada por el clima. Un hogar que incremente su consumo por una ola de calor terminará penalizado justo cuando más requiere el servicio. Un esquema diseñado desde la capital difícilmente logra medir con la misma vara el consumo de clima frío y el de ciudades como Santa Marta, Barranquilla, Valledupar, Riohacha o Sincelejo.

Golpes simultáneos: sube el kilovatio y presionan el ahorro

El nuevo recargo se suma a los incrementos recientes. En Atlántico, Magdalena y La Guajira, los usuarios atendidos por Air-e Intervenida ya experimentaron un alza en el kilovatio hora, que pasó de $796 a $840,15 (un incremento del 5,5 %).

Para una familia que destina una porción sustancial de sus ingresos al pago de servicios, la fórmula resulta alarmante: tarifa base más alta, presión para reducir el consumo y castigo financiero si sobrepasa la meta. En el sector comercial, la presión sobre los costos fijos puede llegar hasta un 70 % de penalización en los excedentes.

¿Riesgo de liquidez y apagón?

La vertiente más delicada no reposa únicamente en la factura del usuario, sino en las finanzas del sistema. Operadoras como Afinia han advertido serias dificultades financieras asociadas a recursos pendientes por subsidios y opción tarifaria. La empresa ha señalado que, de no recibir alrededor de $130.000 millones en el corto plazo, su operación podría verse comprometida, en un contexto donde las deudas del sector rondan los $4 billones.

Mientras se exige ahorro a la ciudadanía y continuidad a las operadoras, la deuda estructural sigue acumulándose sin una salida de fondo.

Transparencia en la facturación: una exigencia clave

Entender la factura de energía en la región ya representa un desafío para el usuario común. Con el nuevo mecanismo, el consumidor no solo deberá vigilar el valor total, sino su meta individual, el consumo histórico registrado y el excedente liquidado.

Para evitar que la medida se perciba simplemente como un cobro injustificado, las empresas distribuidoras estarán obligadas a detallar de manera clara y comprensible la meta asignada, la metodología de cálculo y el desglose de los recargos aplicados.

Una respuesta estructural para el Caribe

La problemática energética de la Costa Caribe trasciende la simple indicación de apagar un interruptor. La región requiere soluciones integrales frente a las pérdidas de energía, la cartera vencida, los subsidios, la liquidez de las comercializadoras y el rezago en infraestructura.

El ahorro individual no resolverá por sí solo una crisis multimillonaria fruto de decisiones postergadas. Millones de familias del Caribe continúan a la espera de lo fundamental: un servicio continuo, tarifas acordes a la realidad regional y un recibo pagable que no las obligue a elegir entre el bienestar básico y la canasta familiar.

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