Más de 100 músicos, danzantes y directores de grupos folclóricos llevaron a España una parte del alma de Barranquilla para acompañar a Shakira durante los doce conciertos de su residencia ‘Es Latina’. El Carnaval cruza el océano para contarle al mundo de dónde viene una tierra que convirtió la alegría en patrimonio.
Hay ciudades que se reconocen por sus edificios, sus plazas o sus monumentos. Barranquilla se reconoce, sobre todo, por lo que suena cuando comienza la fiesta.
Por eso, cuando más de 100 músicos, danzantes y directores de grupos folclóricos llegaron a Madrid para acompañar a Shakira durante su residencia ‘Es Latina’, no viajaron solamente artistas. Con ellos cruzó el Atlántico una parte de la memoria del Caribe colombiano.

Viajaron los ritmos aprendidos en las calles, las danzas heredadas de generación en generación, los personajes del Carnaval y esa manera tan barranquillera de celebrar la vida incluso cuando la vida no siempre ha sido fácil.
Durante los doce conciertos, el público español podrá encontrarse con algunas de las expresiones que hacen del Carnaval de Barranquilla una de las grandes celebraciones culturales de América Latina, reconocida por la Unesco como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
Y quizá allí esté lo más hermoso de esta historia: el Carnaval no llegará a Madrid como una pieza de museo. Llegará vivo.
Llegará en los pasos de sus danzantes, en las manos de sus músicos y en la energía de quienes han aprendido que una tradición solamente permanece cuando alguien decide volver a celebrarla.
La presencia de esta delegación cuenta con el respaldo de la Alcaldía de Barranquilla, en una iniciativa que convierte los conciertos de Shakira en una ventana para mostrar ante Europa una parte esencial de la identidad del Caribe colombiano. El alcalde Alejandro Char destacó además una coincidencia que adquiere especial significado: mientras el Carnaval llega a Madrid, Barranquilla avanza hacia una nueva conexión aérea directa con España.
Cultura y conectividad terminan encontrándose en el mismo camino.
Porque una ruta aérea no solamente transporta pasajeros. También acerca familias, negocios, turistas, artistas y culturas. Y esta vez permitirá que la distancia entre Barranquilla y España sea un poco más corta.
Shakira será la gran anfitriona de estas noches madrileñas, pero detrás de cada presentación habrá también una ciudad entera.
Una ciudad que aprendió a contar su historia con tambores, danzas y disfraces; que convirtió sus calles en escenario y que hizo del Carnaval una expresión profunda de su identidad.
Cuando termine la residencia y las luces de Madrid vuelvan a apagarse, aquellos músicos y danzantes regresarán a casa.
Pero algo de Barranquilla habrá quedado allí. Un ritmo. Una danza. Una memoria. La certeza de que el Caribe colombiano no necesita dejar de ser Caribe para conquistar el mundo.
Solo necesita seguir siendo fiel a sí mismo. Y esta vez, al otro lado del Atlántico, Madrid podrá escuchar el corazón de Barranquilla.
