Cuando la inclusión deja de ser promesa y se convierte en ley: la política LGBTI que Santa Marta estaba esperando

Cuando la inclusión deja de ser promesa y se convierte en ley: la política LGBTI que Santa Marta estaba esperando

Mario Tausa, desde la Secretaría de Promoción Social, Inclusión y Equidad

Esa tarde en una de las sedes de la Alcaldía de Santa Marta no era una tarde cualquiera. El bochorno se pegaba a la piel y el cielo, gris y pesado, prometía tormenta. Pero adentro, en una sala de reuniones del Palacio Municipal, algo histórico estaba cocinándose a fuego lento.
No era un acuerdo político más. Era el intento más genuino que ha tenido esta ciudad de mirar a los ojos a quienes durante décadas fueron invisibles.
Mario Tausa, desde la Secretaría de Promoción Social, Inclusión y Equidad, lo resume con una frase que podría ser poesía: “La política quedará más robusta, más completa. Ellos sentían que le habían faltado unas cositas, por decirlo así, para que quedara cocinada”.
Como todo buen plato samario, esta política necesitaba sus ingredientes secretos.


El arte de escuchar (cuando otros solo hablan)

Durante meses, la población LGBTI sintió que faltaban elementos esenciales. Y la Alcaldía, en un gesto poco común, decidió no conformarse. No imponer. Escuchar.
“Todas esas peticiones las acoge y junto con el operador se decidió abrir este espacio para darle la oportunidad a ellos de sus aportes, de debatirlos y que todo quede plasmado en ese importante documento que se va a presentar muy pronto al Consejo”, explica Tausa.


Lo que cambió gracias a la comunidad:

Eventos anuales obligatorios: La comunidad exigió que la política incluya celebraciones anuales dirigidas específicamente a la población LGBTI. No como favores. Como derechos.
34 organizaciones en la mesa: Cada una con su voz, su historia, su demanda.
Concertación real: Jurídica, Redus y, sobre todo, la comunidad. Todos en la misma sala mientras afuera llovía.


Un hito con colores del arcoíris


El 1 de julio de 2024 quedará grabado en la piel de esta ciudad. Por primera vez en la historia de Santa Marta, la bandera de la diversidad ondeó en lo alto del Palacio Municipal.
“Dicen que por primera vez Santa Marta se logró que se colocara la bandera de la diversidad en el año 2024, el primero de julio, que es el mes LGBTI, el orgullo gay. Eso es un hito y da muestra de lo incluyente que es nuestro alcalde con todas las poblaciones”.


El balance que esperanzó

De las ocho políticas presentadas el año pasado al Consejo Distrital, seis ya están en el despacho del alcalde, listas para ser sancionadas. La LGBTI es la que hoy se termina de concertar. La política afro, que requiere consultas previas con el Ministerio del Interior, comenzará su proceso la próxima semana.
“La idea es que no diga nadie el día de mañana que eso es algo que fue excluyente. No, nada. Aquí hemos sido los más abiertos, los más inclusivos”, asegura Tausa.


Santa Marta y su oportunidad histórica


Esta política pública LGBTI es más que un documento. Es una oportunidad. La oportunidad de que Santa Marta deje de ser esa ciudad que solo incluye en el discurso de campaña. La oportunidad de que los 34 eventos anuales dejen de ser islas de resistencia y se conviertan en derechos garantizados.
El documento se presentará muy pronto al Consejo. Pero la verdadera prueba no estará en las firmas ni en los sellos oficiales. Estará en la vida cotidiana de quienes, por primera vez, podrán caminar por esta ciudad sin pedir permiso para existir.

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