En Santa Marta hay familias cuya historia está profundamente ligada al mar.
Antes de que la ciudad despierte por completo, muchos pescadores ya están sobre el agua. El mar es su lugar de trabajo, pero también una tradición que ha pasado de generación en generación y una fuente de sustento para cientos de hogares.
Por eso, cuando una comunidad de pescadores recibe una embarcación, no recibe solamente una lancha.
Recibe una herramienta para trabajar, para producir y para llevar el sustento a casa.
Con ese propósito, la Fundación Sociedad Portuaria de Santa Marta entregó cinco nuevas embarcaciones a asociaciones de pescadores de la Bahía de Santa Marta, como parte de su programa de Mejoramiento de Ingresos y del proyecto Desarrollo Productivo en Pesca Artesanal. La iniciativa representa una inversión de $350 millones y beneficia directamente a 157 pescadores.
Palabras de Domingo Chinea Barrera presidente de la sociedad portuaria de Santa Marta
Cinco embarcaciones, 157 historias
Las embarcaciones fueron entregadas a cinco organizaciones que reúnen a pescadores de la ciudad:
- FUNDEPESAN, Fundación de Pescadores del barrio San Martín y playas del Distrito de Santa Marta.
- FUNPESCA SAN MART, Fundación de Pescadores del barrio San Martín y de Santa Marta.
- ASOPESMAR & TOUR, Asociación de Pescadores de Santa Marta.
- APSINBAS, Asociación de Pescadores Independientes de la Bahía de Santa Marta.
- COOIPESCA, Cooperativa Integral de Pescadores de Santa Marta.
Detrás de esas cinco embarcaciones están 157 hombres y mujeres que encuentran en la pesca una forma de vida y que ahora cuentan con mejores condiciones para desarrollar su actividad.
Las nuevas lanchas fueron construidas bajo la Norma Técnica Colombiana de Construcción Naval NTC ISO 12215, en plástico reforzado con fibra de vidrio.



Cada una tiene 22 pies de eslora, 1,67 metros de manga y una capacidad de 1.167 kilogramos, además de un motor fuera de borda de 40 caballos de fuerza.
Pero quizás uno de los aspectos más importantes está en aquello que no siempre se ve.
Las embarcaciones cuentan con elementos de seguridad como extintores, salvavidas, remos, anclas, radio VHF marino portátil, brújula y botiquín, entre otros equipos. También serán entregadas con su respectiva matrícula ante la DIMAR.
Es decir, no se trata solamente de entregar una herramienta para pescar.
También se trata de hacerlo en mejores condiciones de seguridad.
Aprender para cuidar el mar
El proyecto no se quedó en la entrega de las embarcaciones.
En alianza con la AUNAP, los pescadores recibieron capacitación en técnicas de pesca, cuidado y conservación del medio ambiente, pesca responsable y manejo y mantenimiento de sus equipos.
Porque ayudar a una comunidad pesquera también significa pensar en el futuro del mar del que depende.
La pesca artesanal necesita productividad, pero también necesita un océano saludable. Y ese equilibrio resulta fundamental para que las nuevas generaciones puedan encontrar en el mar la misma oportunidad de trabajo que tuvieron sus padres y abuelos.
“Este proyecto tiene como objetivo mejorar la capacidad productiva y la generación de ingresos de los pescadores artesanales de la Bahía”, señaló Yolanda Mendoza, directora de la Fundación Sociedad Portuaria de Santa Marta.



La directiva destacó además el propósito de seguir fortaleciendo alianzas y de orientar los recursos de los accionistas hacia iniciativas que contribuyan al bienestar de las comunidades ubicadas en su área de influencia.
Cuando una ayuda se convierte en oportunidad
En una ciudad como Santa Marta, donde el mar es parte de la identidad, apoyar a quienes viven de él tiene un significado que va más allá de una inversión.
Cada embarcación puede representar una jornada de trabajo.
Una jornada puede convertirse en ingresos.
Y esos ingresos llegan finalmente a una familia.
Ahí está el verdadero sentido de este proyecto: en la posibilidad de que 157 pescadores tengan mejores herramientas para continuar haciendo lo que han hecho durante años: salir al mar y regresar a casa con el fruto de su trabajo.
La Fundación Sociedad Portuaria ha puesto cinco embarcaciones en el agua.
Ahora serán los pescadores quienes, con su experiencia, sus manos y el conocimiento que han heredado del mar, conviertan esas lanchas en nuevas oportunidades.
Porque en Santa Marta, donde el mar no es solamente paisaje sino también sustento, darle una mano al pescador es también darle una mano a su familia y a una parte esencial de la ciudad.

