La ciudad firmó en Madrid la Declaración de la Alianza Iberoamérica 500+, junto con más de 20 mandatarios. La iniciativa abre una puerta a la cooperación internacional en patrimonio, cultura y revitalización urbana, con el Centro Histórico samario entre los grandes desafíos por atender.
Santa Marta tiene en su historia uno de sus mayores tesoros y, al mismo tiempo, uno de sus grandes retos: conservar el patrimonio que le da identidad y convertirlo en una oportunidad para construir ciudad. Con esa mirada, el alcalde Carlos Pinedo Cuello participó en Madrid, España, en el II Encuentro de Ciudades Iberoamericanas, donde suscribió la Declaración de la Alianza Iberoamérica 500+ junto con más de 20 mandatarios.
La iniciativa busca fortalecer los lazos de cooperación entre ciudades iberoamericanas, facilitar el intercambio de experiencias y promover proyectos relacionados con la conservación del patrimonio cultural y la revitalización de los centros históricos.
Para Santa Marta, una ciudad donde conviven siglos de memoria, arquitectura tradicional, riqueza natural y vocación turística, esta participación representa una oportunidad para mirar otras experiencias y explorar alternativas que contribuyan a recuperar espacios emblemáticos.
El Centro Histórico, una tarea pendiente

El Centro Histórico es mucho más que un conjunto de calles, plazas y edificaciones antiguas. Es parte de la memoria de Santa Marta, un escenario de encuentro ciudadano y uno de los espacios con mayor potencial para fortalecer el turismo, la cultura y la actividad comercial.
Durante el encuentro, Pinedo destacó la importancia de construir alianzas con otras ciudades para compartir conocimientos e impulsar iniciativas que respondan a los desafíos urbanos. También agradeció al alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, copresidente de la Unión de Ciudades Capitales Iberoamericanas (UCCI), así como a la CAF y a su presidente, Sergio Díaz-Granados, por promover estos escenarios de cooperación.
La posibilidad de conocer modelos de recuperación patrimonial aplicados en otros territorios puede ofrecer referencias valiosas para Santa Marta, especialmente en asuntos como la conservación de inmuebles históricos, la renovación de espacios públicos y la integración del patrimonio con una oferta turística sostenible.
De la firma a los resultados
La participación en escenarios internacionales permite establecer contactos, intercambiar ideas y explorar nuevas oportunidades. Sin embargo, el verdadero alcance de esta alianza se medirá en lo que logre materializarse en la ciudad.
Para Santa Marta, el desafío consiste en transformar estos espacios de diálogo en proyectos concretos, con objetivos definidos y beneficios visibles para sus habitantes. La recuperación del Centro Histórico, la protección de su arquitectura y el fortalecimiento de su vida cultural requieren continuidad, inversión y una visión que vaya más allá de los anuncios.
La firma de la declaración en Madrid representa un paso en esa dirección. Ahora, la expectativa está en que la cooperación se traduzca en acciones capaces de devolverle vitalidad a los espacios patrimoniales, fortalecer la identidad samaria y generar nuevas oportunidades para el turismo y la economía local.
Porque preservar la historia no significa quedarse en el pasado. Significa reconocer lo que somos, cuidar aquello que nos hace únicos y convertir ese legado en una parte viva del futuro de Santa Marta.



