Junior se estrella con Nacional y complica su camino

El equipo barranquillero cayó 3-1 en el Atanasio Girardot

El equipo barranquillero cayó 3-1 en el Atanasio Girardot, en un partido donde pagó caro un comienzo desconcentrado y nunca logró recuperar completamente el control.

El fútbol tiene noches en las que un equipo necesita entrar despierto desde el primer minuto. Junior no lo hizo.

Y Nacional no perdonó.

El conjunto verdolaga derrotó 3-1 al Junior, anoche en el estadio Atanasio Girardot de Medellín, en el partido pendiente de la tercera fecha de la Liga II, y dejó al cuadro rojiblanco con una tarea todavía más exigente en su búsqueda de la clasificación.

La historia comenzó demasiado rápido.

Apenas transcurrían siete minutos cuando Nacional encontró el primer golpe. James Rodríguez ejecutó un tiro de esquina, Néider Parra ganó en las alturas y, tras quedar el balón suelto en el área, Sarmiento apareció para empujarlo al fondo de la red.

Junior todavía estaba intentando acomodarse cuando recibió el segundo.

A los 16 minutos, James volvió a aparecer con la precisión que lo caracteriza. Un pase encontró completamente libre a Andrés Román, quien ingresó al área y definió con categoría para poner el 2-0.

Nacional era dueño del partido. Tocaba, cambiaba de frente, encontraba espacios y hacía daño especialmente por las bandas. Junior, en cambio, parecía atrapado en su propio territorio.

Pero el fútbol también tiene esos pequeños momentos que pueden cambiar una historia.

A los 23 minutos, después de una acción ofensiva que comenzó con Teófilo Gutiérrez y continuó con la asistencia de Castrillón, Paiva apareció para descontar.

El 2-1 le devolvió algo de vida al Junior.

Y por unos minutos, el partido cambió de dueño.

El equipo barranquillero comenzó a soltarse y tuvo posibilidades para encontrar el empate. Un tiro libre de Caicedo, un centro de Peña que Paiva no logró dirigir con precisión y una clara oportunidad que Castrillón no pudo controlar terminaron dejando la sensación de que el partido todavía podía escribirse de otra manera.

Pero Junior no logró convertir sus oportunidades.

Nacional vuelve a golpear

En el segundo tiempo, Nacional bajó un poco la intensidad de su comienzo arrollador, pero Junior tampoco consiguió transformar su mayor presencia en juego ofensivo en ocasiones claras.

Teófilo llegó a marcar, aunque el gol fue invalidado por una mano en el control. Antes, también había tenido un tanto anulado por fuera de lugar.

Mientras tanto, desde el banco se buscaban soluciones.

Los cambios llegaron, pero el partido ya comenzaba a pedir algo diferente.

Y en el minuto 70 apareció nuevamente Andrés Román.

Poveda recibió un balón largo de Tesillo, lo bajó con precisión y encontró al lateral entrando al área. Román definió para marcar su segundo tanto de la noche y poner el 3-1 definitivo.

Ese gol fue demasiado pesado para Junior.

El equipo rojiblanco perdió confianza y Nacional comenzó a jugar con la tranquilidad de quien sabe que tiene el partido en sus manos. James, Cabrera y Cardona, este último ingresado en el segundo tiempo, se encargaron de darle circulación y pausa a un equipo que terminó jugando a placer.

Los cambios de Junior tampoco consiguieron modificar el rumbo. Muriel, Cristian Barrios, Celis y Jánnenso Sarmiento ingresaron cuando el marcador ya estaba 3-1 y encontraron un partido prácticamente cerrado.

Paiva tuvo una última oportunidad con un cabezazo que no llevó suficiente fuerza, mientras Nacional incluso pudo ampliar la diferencia.

Román estuvo cerca de completar una noche perfecta y marcar el tercero de su cuenta personal, pero su intento de vaselina terminó sin la precisión necesaria.

Una noche para aprender

El resultado deja una conclusión clara para Junior: los malos comienzos se pagan caros y, frente a un rival como Nacional, remontar se convierte en una montaña demasiado empinada.

El equipo barranquillero mostró capacidad de reacción después del 2-0, pero no tuvo la contundencia ni la regularidad necesarias para sostener esa reacción durante todo el partido.

Nacional hizo su trabajo. Golpeó temprano, aprovechó los espacios y, cuando Junior volvió a acercarse, encontró el tercer golpe que terminó por cerrar la historia.

Ahora el desafío para el cuadro rojiblanco es mirar hacia adelante.

Porque en una liga tan apretada, cada punto pesa y cada noche deja una enseñanza.

La de Medellín fue clara: Junior todavía tiene camino por recorrer, pero ya no puede darse el lujo de regalar los primeros minutos.

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