GELAO: La historia de dos hermanas que convirtieron un antojo en una marca querida por toda la Costa

GELAO: La historia de dos hermanas que convirtieron un antojo en una marca querida por toda la Costa

Shelly y Sharon Niño Romero, vieron en ese dulce antojo una oportunidad que cambiaría sus vidas y marcaría la escena gastronómica de Santa Marta

Por Jose Rey

Hace trece años, cuando el helado de yogur griego apenas comenzaba a asomarse tímidamente en Colombia, dos hermanas barranquilleras, Shelly y Sharon Niño Romero, vieron en ese dulce antojo una oportunidad que cambiaría sus vidas y marcaría la escena gastronómica de Santa Marta. Lo que inició como una idea inspirada en un centro comercial de Medellín se convirtió, con el tiempo, en GELAO: una marca de helados artesanales que hoy es sinónimo de calidad, frescura y sabor auténtico.

La historia comenzó en 2012, cuando los centros comerciales de Barranquilla y Cartagena no tenían espacio disponible para nuevos proyectos. La oportunidad se abrió en Buenavista Santa Marta, un punto que terminaría siendo el origen de una expansión que hoy suma cuatro puntos propios, una franquicia y múltiples distribuidores en hoteles, colegios, cafeterías y tiendas de la ciudad.

Desde sus inicios, GELAO apostó por ingredientes de alta calidad. Nada de colorantes, saborizantes artificiales ni mezclas industriales. “Si el helado de maracuyá es amarillo, es porque la fruta lo da”, insisten. Esa filosofía artesanal las llevó incluso a Italia, a la feria más importante del mundo del gelato, donde confirmaron que sus insumos estaban a la altura de proveedores europeos de excelencia. Esa certeza les dio fuerza para seguir creciendo.

Con los años, la marca diversificó su portafolio: helado de yogur, paletas artesanales, paletas rellenas, línea de alcohol, presentaciones para eventos, el combo familiar y hasta kits para compartir. La pandemia, que golpeó con fuerza a la mayoría de los negocios de alimentos, las obligó a reinventarse. Lanzaron helado por litro a domicilio, kits familiares y estrategias para sostener los empleos de su equipo. Contra todo pronóstico, resistieron. “La pandemia fue para el que aguantara”, recuerdan.

Detrás de cada producto hay disciplina, estudio y pasión. Aprendieron sobre fórmulas, balanceos, mezclas y porcentajes hasta crear una receta única. GELAO no solo vende helados; vende un pequeño instante de felicidad. “Ir a comer helado es un plan que hace feliz a la gente”, aseguran.

Hoy, Shelly y Sharon dirigen una planta de producción propia, marcas aliadas que comercializan sus paletas y un sueño que crece: entrar en grandes superficies y expandir su modelo de negocio. Su lema, “placer sin remordimiento”, resume la esencia de una marca que nació de un antojo y se convirtió en un referente regional.

GELAO es, ante todo, una historia de persistencia, familia y amor por lo que se hace. Una marca que ha conquistado a Santa Marta, Barranquilla, Cartagena, Cali, Maicao… y que promete seguir creciendo, llevando su sabor auténtico a más rincones del país y del mundo.

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