Desde Santa Marta, InnovAzul Caribe 2026 abrió una conversación sobre el futuro del océano, la economía azul y la responsabilidad de proteger los ecosistemas que hacen parte de nuestra identidad.
Hay ciudades que miran al mar desde la distancia. Santa Marta vive frente a él.
Aquí, el Caribe no es solamente un paisaje. Es historia, alimento, turismo, trabajo, cultura y memoria. También es una puerta que durante siglos nos ha conectado con otras ciudades, otros países y otras culturas.
Por eso, que Santa Marta sea escenario de InnovAzul Caribe 2026 tiene un significado especial.
Bajo el lema “El mar que nos une”, el encuentro internacional, organizado por la Universidad del Magdalena, reunió en el Centro de Convenciones Pozos Colorados a investigadores, académicos, autoridades y expertos de distintos países para hablar durante tres días sobre economía azul, ciencia oceánica, innovación regenerativa y cooperación.
En la apertura, el alcalde Carlos Pinedo Cuello invitó a cambiar la manera en que miramos el mar.

No solamente como fuente de turismo y oportunidades económicas, sino como un ecosistema que necesita ser comprendido, respetado y protegido.
“Que el mar que nos une también nos inspire a cuidarlo”, fue uno de los mensajes centrales del mandatario distrital.
Pinedo destacó la importancia de que Santa Marta participe activamente en esta conversación internacional y señaló que los temas abordados en InnovAzul no son asuntos lejanos, sino realidades que están directamente relacionadas con el presente y el futuro del territorio.
“No estamos hablando de conceptos lejanos. Estamos hablando de asuntos que tienen que ver directamente con nuestra vida y con el futuro de nuestro territorio”, afirmó.
Un mar que conecta territorios
Durante su intervención, el alcalde recordó que el mar ha sido históricamente un puente entre Santa Marta y el mundo.
La presencia de representantes de España, Europa, América Latina y el Caribe en este encuentro vuelve a poner de manifiesto esa capacidad de conexión.
Entre los asistentes estuvieron Gunter Pauli, creador del concepto de economía azul; Casimiro Mantell, rector de la Universidad de Cádiz; Lina Mondragón, gerente de Acción Climática y Biodiversidad de CAF; el viceministro de Ordenamiento Ambiental del Territorio, David Olarte Amaya, y el rector de UNIMAGDALENA, Pablo Vera Salazar, entre otros invitados.
Para Pinedo, esta cooperación representa una oportunidad para compartir conocimiento, atraer nuevas capacidades y encontrar soluciones frente a los desafíos que enfrentan las ciudades y comunidades marino-costeras.
El llamado a mirar hacia la costa

Uno de los mensajes más contundentes de la jornada llegó de parte del rector Pablo Vera Salazar, quien planteó la necesidad de que las decisiones relacionadas con el mar y las costas se tomen también desde los territorios que viven diariamente esa realidad.
Su llamado apuntó a la descentralización y a la necesidad de que Santa Marta tenga una mayor participación en las conversaciones nacionales relacionadas con el océano, sus recursos y sus ecosistemas.
Porque resulta difícil hablar del futuro del mar sin escuchar primero a quienes viven frente a él.
Y Santa Marta tiene mucho que decir.
El azul como oportunidad y responsabilidad
InnovAzul Caribe 2026 deja sobre la mesa una idea que va más allá de la economía: el mar puede generar oportunidades, pero también exige responsabilidad.
Turismo, investigación, innovación, conservación, educación y nuevas formas de aprovechamiento sostenible pueden encontrarse en un mismo horizonte.
Para una ciudad que tiene al Caribe como parte esencial de su identidad, esta conversación llega en un momento importante.Santa Marta tiene frente a sus ojos un territorio azul inmenso.El desafío está en aprender a aprovechar sus posibilidades sin olvidar su fragilidad.
Porque quizás el verdadero significado de “El mar que nos une” sea precisamente ese: entender que todos compartimos el mismo océano y que, por encima de fronteras, ciudades e intereses, también compartimos la responsabilidad de cuidarlo.




