Abelardo De La Espriella convocó a varios de sus ministros para buscar una salida a la crisis del acueducto de Santa Marta y aseguró que regresará en diez días con una solución concreta.
El agua vuelve a estar sobre la mesa de las grandes decisiones de Santa Marta. Esta vez, el tema llegó directamente al despacho presidencial.
El presidente Abelardo De La Espriella convocó a una reunión prioritaria a varios de sus ministros para analizar la problemática del acueducto de la ciudad y definir una ruta que permita avanzar hacia una solución de fondo.
El anuncio tiene especial significado para una ciudad que lleva años hablando de la necesidad de garantizar un servicio de agua confiable, suficiente y sostenible. Una discusión que ya no puede reducirse únicamente a obras, tuberías o infraestructura: detrás de cada llave que no funciona hay una familia esperando, un comercio que necesita operar y una ciudad turística que requiere servicios a la altura de su crecimiento.

Durante la reunión, el mandatario fue enfático al señalar que el Gobierno Nacional asumirá el problema con carácter prioritario.
“En diez días volveré con una solución concreta”, afirmó De La Espriella.
La frase abre una expectativa importante para Santa Marta, pero también plantea una exigencia: que esta vez las soluciones pasen de los anuncios a los hechos.
La capital del Magdalena enfrenta un desafío que viene de varias administraciones y que durante años ha sido objeto de diagnósticos, estudios, propuestas y discusiones políticas. Mientras tanto, la ciudad continúa creciendo, recibe cada vez más visitantes y desarrolla nuevos proyectos urbanísticos y turísticos, haciendo todavía más urgente resolver la disponibilidad de agua.
Una deuda con la ciudad
Santa Marta no necesita únicamente respuestas para enfrentar las dificultades de hoy. Necesita una visión de largo plazo.
La discusión sobre el acueducto debe contemplar el crecimiento de la ciudad, la protección de sus fuentes hídricas, las necesidades de sus barrios, el desarrollo turístico y empresarial y, especialmente, la sostenibilidad de un territorio que tiene en el agua uno de sus mayores desafíos.
Por eso, la decisión del Gobierno Nacional de sentarse a revisar el problema puede convertirse en una oportunidad. Pero será necesario que exista coordinación entre Nación, Distrito, autoridades ambientales, empresas de servicios públicos y los diferentes actores que durante años han participado en esta discusión.
Los diez días anunciados por el presidente empiezan a correr. Para Santa Marta, más que una nueva promesa, lo que comienza es una cuenta regresiva.
Porque después de tantos años de esperar una solución, la ciudad ya no necesita que le expliquen nuevamente cuál es el problema.
Necesita saber cuándo llegará el agua, de dónde vendrá y cómo se garantizará que nunca vuelva a faltar.
