Un selecto grupo de empresarios y dirigentes samarios comienza a ocupar posiciones estratégicas alrededor del Gobierno de Abelardo De La Espriella. Entre ellos, Joaquín ‘Joaco’ Gutiérrez, uno de los hombres más cercanos al nuevo presidente.
Por: Jose Rey
Santa Marta siempre ha tenido una manera particular de mirar el mundo: con el mar de frente y la historia detrás. Hoy, varios de sus empresarios y dirigentes emprenden otro viaje, esta vez hacia los espacios donde se toman algunas de las decisiones más importantes de Colombia.
El Gobierno de Abelardo De La Espriella comienza a tener presencia samaria en posiciones estratégicas, una circunstancia que despierta expectativa en una ciudad acostumbrada a ver partir a sus talentos en busca de oportunidades, pero que ahora observa cómo algunos de ellos llegan al centro del poder nacional.
Entre esos nombres están Joaquín ‘Joaco’ Gutiérrez Caballero, Fidel Vargas Real, Jaime Vives Pinedo, Joaquín Méndez Llach y Ernesto Forero Fernández de Castro, además de Camilo Noguera Abello, quien tendrá un papel determinante en la estructura política del nuevo Gobierno.
No se trata solamente de cargos. Detrás de cada nombre hay trayectorias, relaciones, años de trabajo y una historia construida en Santa Marta.
‘Joaco’, la confianza que llegó a Ecopetrol

Si existe un vínculo que resume la cercanía entre Santa Marta y el nuevo presidente, es el de Joaquín ‘Joaco’ Gutiérrez Caballero.
Empresario samario y jefe de campaña de De La Espriella, estuvo al frente de buena parte de la estrategia electoral, las relaciones políticas y la operación que acompañó al hoy mandatario durante su camino a la Casa de Nariño.
Su relación con De La Espriella supera las dos décadas y trasciende la política. Durante el discurso de celebración de su victoria, el presidente lo llamó uno de sus “hermanos del alma”.
Hoy, Gutiérrez está al frente de Ecopetrol, una de las empresas más importantes y estratégicas de Colombia. Para un empresario nacido en Santa Marta, llegar a esa posición representa también una nueva responsabilidad: demostrar que la confianza personal puede traducirse en liderazgo y resultados.
Fidel Vargas, una voz del Caribe para el turismo

El nombre de Fidel Vargas Real también tiene un significado especial para la región. Ratificado como viceministro de Turismo, llega al Gobierno con casi tres décadas de experiencia en turismo, cultura y desarrollo territorial.
Fue director de Turismo de Santa Marta, estuvo al frente de la Dirección de Cultura y Turismo del Magdalena y lideró Colombia Caribbean Travel, promoviendo los destinos del Caribe.
Su presencia en el Gobierno puede convertirse en una oportunidad para que las necesidades y fortalezas de un territorio turístico como el Magdalena tengan una voz cercana en la construcción de la política nacional.
Otros samarios en posiciones estratégicas



La lista continúa con Ernesto Forero Fernández de Castro, quien asumió como director de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH). Su experiencia en el sector portuario y empresarial, particularmente desde la Sociedad Portuaria de Santa Marta, le ha permitido conocer de cerca asuntos relacionados con infraestructura, logística y comercio exterior.
También aparece Joaquín Méndez Llach, vinculado a la Superintendencia de Notariado y Registro, y el empresario Jaime Vives Pinedo, quien asumiría responsabilidades en Coljuegos.
A ellos se suma Camilo Noguera Abello, director de Defensores de la Patria, la colectividad que acompañará la estructura política del nuevo Gobierno. Aunque su escenario estará fuera del gabinete, su responsabilidad será fundamental para consolidar el proyecto político de De La Espriella.
El verdadero desafío
Para Santa Marta, esta presencia en el poder nacional puede ser motivo de orgullo, pero también debe ser entendida como una responsabilidad.
Porque tener samarios cerca de quienes toman las grandes decisiones solo tendrá verdadero valor si esa cercanía consigue convertirse en obras, empleo, inversión, oportunidades y mejores condiciones de vida para el Magdalena.
El poder, al final, también se mide por la capacidad de no olvidar de dónde se viene.
Y quizás esa sea la expectativa más legítima de una ciudad que ha visto crecer a sus hijos frente al mar: que quienes hoy ocupan lugares importantes en Colombia puedan llevar consigo no solo sus nombres y sus hojas de vida, sino también el recuerdo de Santa Marta, sus necesidades y la esperanza de una región que merece estar cada vez más cerca de las grandes decisiones del país.


