En el corazón de una región privilegiada por su biodiversidad, Corpamag viene consolidando una apuesta silenciosa pero poderosa: demostrar que el desarrollo económico y la protección del medio ambiente no solo pueden coexistir, sino fortalecerse mutuamente. Así lo explica el doctor Alfredo Martínez, el líder de una estrategia que hoy transforma la vida de decenas de pequeños productores del departamento.
Desde hace casi cinco años, la corporación lidera la Ventanilla de Negocios Verdes, una iniciativa que acompaña a microempresarios cuyos productos no solo son consumibles de alta calidad, sino que además contribuyen a la conservación y restauración de los ecosistemas. “El Magdalena tiene un patrimonio natural inmenso y esa es una oportunidad real para el territorio”, señala el doctor Alfredo, convencido de que la sostenibilidad también es una ventaja competitiva.
Un ejemplo emblemático es el café cultivado en la Sierra Nevada de Santa Marta. A diferencia de otros modelos productivos, este café crece bajo sombra, entre árboles, en sistemas agroforestales que protegen el suelo, el agua y la biodiversidad. El resultado es un grano de alta calidad con un valor agregado cada vez más apreciado en el mercado: su origen responsable con el entorno natural.
Actualmente, Corpamag acompaña cerca de 120 productores de negocios verdes en el departamento del Magdalena, de los cuales 80 ya cuentan con acreditación oficial. La meta es clara: llegar a 200 productores para el año 2027. Para lograrlo, la corporación trabaja de la mano con aliados estratégicos como la Cámara de Comercio, el Comité de Cafeteros, Café Costa y la Gobernación, articulando esfuerzos para crear un verdadero ecosistema sostenible.
Uno de los mayores retos ha sido conectar al pequeño productor con el mercado real, especialmente con hoteles, restaurantes y grandes empresas. A través de ruedas de negocio y alianzas con sectores como el bananero y el palmero, Corpamag ha logrado mostrar cómo la protección de la parte media de la Sierra garantiza un recurso vital: el agua, indispensable para los grandes cultivos de la zona.
El mensaje es directo y poderoso: apoyar a quienes cuidan la Sierra es también cuidar la economía regional. De hecho, dentro de la propia corporación, el café que se consume proviene exclusivamente de estos negocios verdes. Y no solo el café avanza con fuerza; productos como la miel se consolidan como nuevas oportunidades sostenibles.
Más que una estrategia institucional, los negocios verdes se posicionan hoy como una visión de futuro para Santa Marta y el Magdalena: una donde producir, conservar y prosperar hacen parte de la misma ecuación.


