Renacer: una obra que espera convertirse en realidad

Centro Penitenciario Renacer, en Sabanas de San Ángel

El Centro Penitenciario Renacer, en Sabanas de San Ángel, podría comenzar a operar gradualmente en diciembre. La culminación del complejo y su puesta en funcionamiento demandarían cerca de $100.000 millones.

En medio de la tranquilidad de la zona rural de Sabanas de San Ángel, una enorme infraestructura lleva varios años esperando el momento de cumplir el propósito para el que fue construida.

Se trata del Centro Penitenciario Renacer, un proyecto que comenzó en 2020 y que hoy registra un avance superior al 80 %. Según anunció la gobernadora del Magdalena, Margarita Guerra, el establecimiento podría comenzar a recibir internos de manera gradual a partir de diciembre, mientras avanzan las obras y adecuaciones que todavía hacen falta.

La noticia vuelve a poner sobre la mesa una obra que, más allá de sus muros y de sus dimensiones, representa uno de los grandes proyectos de infraestructura penitenciaria del departamento.

Una obra de grandes dimensiones

La culminación de Renacer y las condiciones necesarias para ponerlo completamente en funcionamiento requerirían recursos cercanos a los $100.000 millones, de acuerdo con las estimaciones presentadas por la Gobernación.

Para conseguirlos se adelantan gestiones ante el Gobierno Nacional, en coordinación con el Ministerio de Justicia y del Derecho, la Unidad de Servicios Penitenciarios y Carcelarios (USPEC) y el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC).

El complejo tendría capacidad para albergar a más de 2.000 personas privadas de la libertad, e incluso podría recibir internos procedentes de otros departamentos.

Al mismo tiempo, se contempla la posibilidad de trasladar a otras regiones del país a personas privadas de la libertad consideradas de alta peligrosidad provenientes del Magdalena.

Pero poner en funcionamiento una cárcel de estas dimensiones no significa simplemente abrir sus puertas.

Hay que garantizar caminos, seguridad, servicios, tecnología, comunicaciones, logística y una operación permanente capaz de responder a las exigencias de un establecimiento de esta magnitud.

El camino también hace parte de la obra

Uno de los compromisos planteados por la Gobernación es contribuir a la construcción de una vía de acceso que permita facilitar el traslado de internos, funcionarios y vehículos destinados a la operación del complejo.

La ubicación rural del establecimiento convierte este punto en un asunto fundamental.También será necesario coordinar acciones con la Fuerza Pública para garantizar condiciones de seguridad en el área de influencia y establecer controles adecuados alrededor del centro penitenciario.

La planificación del territorio será otro capítulo importante. La Gobernación señaló la necesidad de evitar que, con el paso del tiempo, se desarrollen viviendas en las inmediaciones del establecimiento, una medida que busca prevenir futuros conflictos entre el crecimiento habitacional y la operación penitenciaria.

Tecnología para cerrar otra puerta

En tiempos en los que las cárceles también pueden convertirse en escenarios desde los cuales se coordinan delitos, uno de los desafíos será impedir el uso irregular de las comunicaciones desde el interior.

Por eso, dentro de los asuntos pendientes está la implementación de sistemas tecnológicos y operativos de control de comunicaciones, orientados a prevenir delitos como la extorsión y fortalecer la seguridad dentro y fuera del establecimiento.

Renacer, entonces, no es solamente una obra de concreto.

Es también una infraestructura que tendrá que funcionar dentro de un entorno rural, relacionarse con su territorio y responder a una realidad penitenciaria que exige mucho más que capacidad física.

Diciembre, una nueva fecha en el calendario

Después de años de construcción, trámites y recursos pendientes, diciembre aparece ahora como el momento previsto para iniciar una operación gradual.

El reto será convertir una infraestructura que supera el 80 % de ejecución en un establecimiento que pueda funcionar de manera segura, eficiente y sostenida.Para el Magdalena, la puesta en marcha de Renacer podría significar un cambio importante en la capacidad penitenciaria y en la manera como se atienden las necesidades del departamento en materia de reclusión y seguridad.

Pero también será una responsabilidad.

Porque una obra de esta dimensión no termina cuando se inaugura. Comienza realmente cuando puede operar con recursos suficientes, personal capacitado, tecnología, seguridad, vías adecuadas y una planificación territorial responsable.

Renacer lleva años esperando su momento. Ahora el desafío es que ese momento llegue con todo lo necesario para que la obra no sea solamente grande, sino también funcional, segura y capaz de cumplir el propósito para el que fue concebida.

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