Desde la ciudad, el presidente anunció que los recursos para enfrentar el problema del agua ya están contemplados en el Conpes y planteó una nueva ruta para definir la solución. También anunció inversiones en vivienda, salud, turismo e infraestructura.
Santa Marta volvió a ocupar este viernes un lugar especial en la agenda del Gobierno Nacional. Desde la ciudad, el presidente Abelardo De La Espriella habló de proyectos pendientes, recursos, infraestructura y, sobre todo, de una de las necesidades que durante años ha acompañado a los samarios: el agua.
“Yo llevo a Santa Marta en el corazón”, expresó el mandatario al referirse a la ciudad, antes de dejar clara una de las decisiones que marcarán esta nueva etapa: el proyecto de plantas desalinizadoras no continuará como estaba planteado.
La explicación del presidente es que los recursos para atender la necesidad de abastecimiento ya están contemplados en el Conpes. Ahora, el Gobierno Nacional buscará definir una alternativa que permita utilizar esos recursos en una solución que considere adecuada para Santa Marta.

La discusión sobre el agua, así, vuelve al centro de la conversación pública de la ciudad, pero esta vez con la promesa de que no se trata solamente de anunciar recursos, sino de encontrar una ruta concreta para resolver una necesidad que toca la vida cotidiana de miles de familias.
Recursos para una ciudad que quiere avanzar
El agua no fue el único tema sobre la mesa.
En materia de vivienda, el presidente anunció que el Magdalena cuenta con 2.055 mejoramientos de vivienda, distribuidos en 48 proyectos de 22 municipios, por cerca de 75.000 millones de pesos.
De La Espriella aseguró que impartió instrucciones al Ministerio de Vivienda para destrabar estas iniciativas y avanzar en su ejecución.
También habló del alcantarillado de Algarrobo, proyecto que registra, según explicó, un avance del 40 % y que el Gobierno busca llevar hasta su terminación.
En infraestructura, mencionó la vía Barranquilla-Santa Marta y las obras relacionadas con el intercambio de agua entre el Caribe y la Ciénaga Grande.Santa Marta también aparece en los planes de modernización aeroportuaria. El presidente anunció gestiones para avanzar en la ampliación del aeropuerto, con una pista de 2.400 metros y nuevas frecuencias que permitan fortalecer la conexión de la ciudad con otros destinos.
Salud y turismo
En salud, el Gobierno anunció una inversión de 11.000 millones de pesos para la dotación del hospital Julio Méndez Barreneche, además de la entrega de un puesto de salud dotado en Fundación.
Para el turismo, uno de los grandes motores de la economía samaria, se contemplan 17.968 millones de pesos para proyectos turísticos de Santa Marta y otros 5.000 millones para el proyecto del Cerro de las Cruces.
Pero más allá de las cifras, el presidente puso sobre la mesa una idea que mira mucho más lejos: la creación de un plan maestro de ciudad a 100 años.
Una propuesta pensada para que el crecimiento de Santa Marta no dependa únicamente de las decisiones del momento, sino de una visión de largo plazo que permita ordenar su territorio y proyectar la ciudad hacia las próximas generaciones.
Sin intermediarios
De La Espriella también marcó una línea frente a la ejecución de los recursos.
Aseguró que el Gobierno acompañará a alcaldes y gobernadores en la puesta en marcha de los proyectos, pero advirtió que no permitirá que los recursos públicos terminen convertidos en negocios particulares.
“Aquí no habrá intermediario, aquí no habrá soborno ni aquí no habrá comisiones debajo de la mesa”, afirmó.
Como parte de esa nueva dinámica, anunció que el recién posesionado presidente de Ecopetrol, Joaquín Gutiérrez Caballero, tendrá también la responsabilidad de hacer seguimiento a los compromisos adquiridos con el Magdalena y ayudar a articular las capacidades del Gobierno Nacional para impulsar los proyectos.
La intención, dijo el presidente, es pasar de los anuncios a los resultados.
Por eso pidió que los equipos del Gobierno revisen las iniciativas presentadas por los municipios y establezcan cuáles son viables de acuerdo con la situación fiscal. El compromiso es que en 15 días los alcaldes conozcan cuáles proyectos pueden avanzar.
“No queremos reuniones que terminan en una fotografía o en una declaración de prensa. Quiero responsables, quiero fecha, quiero seguimiento”, manifestó.
Santa Marta queda así frente a una agenda amplia de compromisos. El agua vuelve a ser el gran desafío y también la primera gran decisión: los recursos están contemplados, pero la solución tendrá que tomar un nuevo rumbo.
Y mientras la ciudad espera que las promesas se conviertan en obras, queda una frase del presidente que resume el tono de su visita:
“Llevo a Santa Marta en el corazón”.
Esta vez, la ciudad espera que ese sentimiento también se traduzca en resultados.
