Por Jose Rey
La periodista y excandidata a la Cámara de Representantes, Naylea Barros, sobrevivió milagrosamente a un atentado con arma de fuego la noche lunes en el sector del Minuto de Dios. Este violento ataque no solo atenta contra la vida de una líder local, sino que enciende las alarmas sobre la necesidad urgente de proteger la paz, la democracia y la seguridad en una ciudad como Santa Marta, que no merece convertirse en terreno para la intimidación ni la violencia.
Un ataque que rozó la tragedia
El hecho ocurrió pasadas las 9:00 p.m. cuando Barros se desplazaba en su vehículo junto a su prima hacia el barrio Bavaria. Minutos antes del ataque, la comunicadora había cambiado de asiento dentro del automóvil; los disparos impactaron de lleno en el vidrio trasero izquierdo, exactamente detrás del lugar donde ella se encontraba ubicada momentos atrás.

Tras escuchar la ráfaga de disparos, continuaron la marcha a alta velocidad en contravía mientras se comunicaban con la Policía Nacional. Siguiendo las indicaciones de la central de emergencias, lograron resguardarse en una estación de servicio en el sector de Primero de Mayo, donde recibieron el acompañamiento de patrullas motorizadas. Afortunadamente, ambas salieron ilesas.
Un escenario de violencia que la ciudad debe rechazar
Barros enfatizó que este grave suceso no es un hecho aislado, revelando que durante los últimos tres meses ha sido víctima de hostigamiento constante, amenazas y mensajes de odio a través de redes sociales y WhatsApp. Además, personas de su entorno cercano habrían recibido presiones para exigirle que se retire de la actividad pública.
Santa Marta, una capital que le apuesta al desarrollo, al turismo y a la convivencia, no puede permitir que los discursos de odio y la intolerancia política escalen hasta poner en riesgo la vida de sus ciudadanos. La excandidata hizo un llamado categórico a la fiscalía general de la Nación y a la Policía para que investiguen a fondo, identifiquen a los responsables e impidan que la violencia silencie el ejercicio del periodismo y la democracia en la región.


