El Parque Nacional Natural Tayrona no solo guarda paisajes que parecen detenidos en el tiempo. Entre sus montañas, bosques, playas y ecosistemas marinos habita una biodiversidad cuya conservación exige conocimiento, investigación y, sobre todo, una mirada colectiva sobre el territorio.
Con esa convicción, la Universidad del Magdalena reunió a investigadores, autoridades ambientales, expertos, organizaciones y representantes de distintos sectores en el foro ‘Diversidad y conservación en el Parque Nacional Natural Tayrona: retos y perspectivas de acción’, un encuentro que puso en el centro de la conversación uno de los patrimonios naturales más importantes del Caribe colombiano.

La jornada permitió compartir los principales resultados del proyecto ‘Diversidad multiescalar de insectos y vertebrados en el Parque Nacional Natural Tayrona’, una investigación que aporta información científica sobre la riqueza de especies que habitan este ecosistema y establece una valiosa línea base para comprenderlo y tomar mejores decisiones sobre su protección.
Más allá de las cifras y los hallazgos científicos, el encuentro dejó una idea esencial: conservar el Tayrona es una tarea que requiere unir conocimientos y voluntades. La academia, Parques Nacionales Naturales de Colombia, investigadores nacionales e internacionales, organizaciones ambientales y comunidades están llamados a construir una visión común para garantizar la permanencia de este patrimonio natural.
El doctor Larry Jiménez Ferbans, docente de la Facultad de Ciencias Básicas y director del proyecto, destacó la importancia de convertir la investigación en acciones concretas. “No queremos que quede como una simple investigación, letra muerta en unos artículos científicos, sino que se implemente en el territorio”, señaló, al tiempo que resaltó la necesidad de continuar fortaleciendo la relación entre la Universidad y las entidades territoriales.
En esa misma dirección, Rebeca Franke-Ante, profesional especializada de la Territorial Caribe de Parques Nacionales, destacó que el diálogo entre instituciones debe convertirse en un proceso permanente. El propósito, explicó, es identificar cómo el conocimiento generado puede articularse con el plan de manejo del Parque y contribuir a superar sus principales desafíos.
El foro también permitió acercarse a la biodiversidad desde distintas perspectivas, con presentaciones sobre diversos grupos biológicos y la proyección de un documental sobre el proyecto. Para Jader García Caamaño, estudiante de último semestre de la Maestría en Ecología y Biodiversidad, quien participó en el componente de mariposas, la experiencia permitió descubrir “cada una de las caras que tiene el Parque Tayrona” y comprender cómo estos resultados pueden contribuir a la toma de decisiones.
En un territorio donde la naturaleza forma parte esencial de la identidad del Magdalena, investigar también significa cuidar. Cada especie identificada, cada ecosistema estudiado y cada dato recopilado representa una pieza más para comprender la extraordinaria riqueza del Tayrona.
Con iniciativas como esta, UNIMAGDALENA reafirma su compromiso con la investigación y la transformación positiva del territorio, promoviendo una conversación necesaria entre ciencia, instituciones y sociedad. Porque proteger el Tayrona no consiste únicamente en conservar un paisaje: significa preservar una historia natural, una fuente de vida y una herencia que pertenece también a las generaciones que aún están por llegar.

