En medio del dolor que dejó el sismo de magnitud 7,4 que sacudió el Chocó y otras regiones de Colombia, surge un gesto que recuerda que, en los momentos más difíciles, la solidaridad puede convertirse en una fuerza capaz de unir al país.
El presidente Abelardo De La Espriella anunció que Drummond donará US$1,5 millones, cerca de $4.600 millones de pesos, para apoyar a las comunidades afectadas por la emergencia.
El mandatario reveló que sostuvo una conversación con José Miguel Linares, presidente global de Drummond, y Carlos Felipe Mejía, presidente de Drummond en Colombia, quienes le comunicaron la decisión de la compañía de extender esta ayuda a las familias que hoy enfrentan las consecuencias de la tragedia.
A esta contribución se suman $50 millones aportados por los propios trabajadores de la empresa, quienes decidieron hacer parte de esta cadena de solidaridad.
“Esta muestra de solidaridad de Drummond y sus trabajadores demuestra el compromiso del sector privado con Colombia en momentos difíciles”, expresó el presidente De La Espriella.
Solidaridad que también construye puentes
El anuncio llega en un momento en el que el Gobierno busca fortalecer sus relaciones internacionales y abrir nuevas oportunidades comerciales para Colombia.
Recientemente, la administración De La Espriella anunció la reapertura de las relaciones diplomáticas y comerciales con el Estado de Israel, después del distanciamiento de la administración Petro, que había marcado la relación entre ambos países.

Dentro de este nuevo capítulo bilateral, el Gobierno también anunció la reanudación de las ventas de carbón colombiano a Israel, una decisión que plantea una nueva etapa en los vínculos comerciales entre las dos naciones.
Así, mientras Colombia enfrenta una emergencia que exige solidaridad y recursos para la reconstrucción, el Gobierno también apuesta por recuperar relaciones internacionales y mercados que considera estratégicos para la economía nacional.
El terremoto ha dejado profundas huellas en viviendas, infraestructura y, sobre todo, en la vida de miles de familias. El Gobierno ha activado los protocolos de emergencia y enviado ayuda humanitaria a las zonas más afectadas.
Pero en medio de la tragedia, los gestos de solidaridad adquieren un significado especial.
La contribución de Drummond representa más que una cifra. Es una mano extendida a quienes hoy necesitan apoyo, un mensaje de acompañamiento y una muestra de que el sector privado también puede desempeñar un papel importante cuando el país atraviesa momentos difíciles.
Porque después de un terremoto no solo hay que reconstruir viviendas, carreteras y escuelas. También hay que reconstruir la confianza.
Y quizás ahí comienza la verdadera recuperación: cuando una nación entiende que, frente al dolor, nadie debería sentirse solo.


