CAMACOL Magdalena pone sobre la mesa 46 propuestas para definir la Santa Marta del futuro

CAMACOL Magdalena pone sobre la mesa 46 propuestas para definir la Santa Marta del futuro

CAMACOL Magdalena pone sobre la mesa 46 propuestas para definir la Santa Marta del futuro

La modificación del Plan de Ordenamiento Territorial abre un debate clave sobre el crecimiento urbano y rural de la ciudad. El gremio constructor propone fortalecer la planificación, facilitar el acceso a vivienda digna y garantizar que el desarrollo avance de la mano de los servicios públicos, la movilidad y la protección ambiental.

Santa Marta está ante una decisión que marcará su futuro: definir cómo crecer, dónde construir y qué condiciones deben garantizarse para que el desarrollo urbano se traduzca en una mejor calidad de vida para sus habitantes.

En medio del proceso de Modificación Excepcional del Plan de Ordenamiento Territorial (MEPOT), CAMACOL Magdalena presentó 46 propuestas y observaciones técnicas y sectoriales con las que busca aportar a la discusión sobre el modelo de ciudad que necesita el Distrito para las próximas décadas.

La iniciativa pone sobre la mesa asuntos que van más allá de la construcción de edificaciones. Se trata de pensar en una Santa Marta mejor planificada, con espacios públicos de calidad, movilidad eficiente, infraestructura suficiente y normas claras que permitan un crecimiento ordenado.

Vivienda digna y una ciudad mejor planificada

Entre los planteamientos del gremio se encuentran la planificación urbana, el desarrollo de proyectos integrales, la generación de espacio público y la organización de las necesidades de movilidad y estacionamiento.

CAMACOL Magdalena también insiste en la importancia de que los proyectos inmobiliarios estén articulados con los equipamientos, las redes de servicios públicos y la infraestructura necesaria para atender a las comunidades.

Uno de los puntos centrales es el acceso a una vivienda digna, especialmente para las familias de menores ingresos. Para el gremio, resulta fundamental establecer condiciones que faciliten el desarrollo de proyectos de vivienda de interés social y prioritario, además de alternativas habitacionales que respondan a las posibilidades económicas de los hogares samarios.

El desafío consiste en que el crecimiento de la ciudad no se mida únicamente por las nuevas construcciones, sino también por las oportunidades que tengan sus habitantes de acceder a una vivienda adecuada y a los servicios que necesitan para vivir bien.

El agua y el medioambiente, en el centro del debate

En una ciudad donde el acceso al agua potable representa uno de los grandes retos históricos, la planificación territorial no puede avanzar de espaldas a la disponibilidad de los servicios públicos.

Por eso, las propuestas también plantean la necesidad de articular el desarrollo urbano con el saneamiento básico, la infraestructura, la protección de los ecosistemas y la adaptación al cambio climático.

Santa Marta cuenta con una importante vocación turística y un potencial para atraer inversiones y generar empleo. Sin embargo, aprovechar esas oportunidades exige que el crecimiento económico esté acompañado de responsabilidad ambiental y social.

Javier Quintero, gerente de CAMACOL Magdalena, resumió esta visión con una frase que recoge el sentido del debate: «Construir ciudad es mucho más que construir edificaciones: es crear las condiciones para que las personas puedan vivir mejor».

Una conversación que definirá el futuro de Santa Marta

CAMACOL Magdalena reconoció la importancia del proceso que adelanta la Administración Distrital y manifestó su disposición a continuar participando en espacios de diálogo y concertación técnica con las instituciones públicas, el sector productivo, la academia y la ciudadanía.

Las 46 propuestas constituyen un aporte del gremio a una discusión que involucra a toda Santa Marta. Su alcance dependerá de cómo sean evaluadas y de los acuerdos que se construyan durante el proceso de modificación del POT.

El reto para la ciudad es encontrar un equilibrio entre la inversión, la vivienda, la infraestructura, la protección de su riqueza natural y las necesidades de sus habitantes.

Porque planificar Santa Marta no significa solamente decidir cómo se verá la ciudad mañana. Significa establecer las condiciones para que las próximas generaciones puedan vivir en un territorio más organizado, sostenible y con mayores oportunidades.

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