Néstor Lorenzo abre la puerta a nuevos nombres en una Selección que comienza a preparar el futuro, sin desprenderse de la generación que la llevó hasta el Mundial.
Hay momentos en el fútbol en los que no basta con mirar hacia atrás. También hay que levantar la mirada y preguntarse quiénes vienen.
La Selección Colombia comienza una nueva etapa. Después de su participación en el Mundial y de una generación que ha devuelto ilusión a millones de aficionados, llega el momento de probar nombres, observar comportamientos y comenzar a encontrar los futbolistas que, tarde o temprano, tendrán que asumir el lugar de quienes ya no estarán.
Para los amistosos de la fecha FIFA de septiembre y octubre, el técnico Néstor Lorenzo presentó una convocatoria con 26 jugadores, entre ellos 15 novedades respecto a la nómina que estuvo en el pasado Mundial.

No es simplemente una lista. Es una fotografía de lo que puede comenzar a ser la Colombia del futuro.
En el arco aparecen Álvaro Montero, Kevin Mier y Aldair Quintana, mientras que en defensa reciben una oportunidad nombres como Édier Ocampo y Samuel Velásquez, jóvenes que llegan después de destacarse en procesos anteriores de selecciones nacionales.
En el mediocampo también aparecen caras que despiertan expectativa: Yaser Asprilla, Daniel Arcila, Juan Manuel Rengifo y Matías Orozco, llamados a demostrar que pueden competir al más alto nivel y aportar nuevas ideas a un equipo que necesita mantener su dinámica.
Arriba, donde el gol siempre será una conversación pendiente, Lorenzo apuesta por Kevin Viveros y Camilo Durán, mientras Óscar Perea recibe una oportunidad que puede convertirse en una de esas historias que comienzan con una convocatoria y terminan ganándose un lugar.
Todo ese talento joven estará acompañado por futbolistas que ya conocen el peso de la camiseta amarilla, entre ellos Daniel Muñoz, Dávinson Sánchez, Jhon Lucumí, Jhon Arias y Richard Ríos.
Y allí está precisamente el desafío: renovar sin perder la identidad.
El propio Lorenzo lo resumió en una frase sencilla y profundamente futbolera: “Hay que darles rodaje para que no les pese la camiseta”.
Porque una cosa es tener talento y otra muy distinta es jugar con la camiseta de Colombia frente a un estadio lleno y millones de ojos puestos sobre ella.
Ahora toca mirar, descubrir, probar y esperar.
Colombia enfrentará a México el 26 de septiembre en Baltimore, a Paraguay el 2 de octubre en New Jersey y a Perú el 6 de octubre en Miami.Serán partidos amistosos, pero para muchos futbolistas significarán algo mucho más grande: la primera oportunidad de demostrar que el futuro también puede vestir de amarillo.
El último partido de Colombia fue ante Suiza, en los octavos de final del Mundial, encuentro que terminó 0-0 y posteriormente con eliminación en los penales.
Ahora comienza otro capítulo.
No se trata de olvidar a quienes construyeron el camino. Se trata de preparar a quienes tendrán que continuarlo.
Porque en el fútbol, como en la vida, hay generaciones que dejan huella y otras que comienzan, silenciosamente, a escribir la suya.


