El profesional samario asumió este 16 de septiembre como director técnico de la Dirección de Mecanismos de Concertación e Integración Regionales del Ministerio de Relaciones Exteriores. Un nuevo capítulo en una carrera marcada por las relaciones internacionales, la gestión pública y la promoción de inversión.
Hay caminos que comienzan frente al mar y terminan conectando ciudades, países y culturas. Es el camino que hoy lleva a Francisco Simón Solano Olarte, un samario que acaba de asumir una nueva responsabilidad en la Cancillería de Colombia.
Este miércoles 16 de septiembre tomó posesión como director técnico de la Dirección de Mecanismos de Concertación e Integración Regionales, una dependencia adscrita al Viceministerio de Asuntos Multilaterales.

Pero detrás de ese nombramiento hay mucho más que un nuevo cargo.
Hay años de estudio, de trabajo y de experiencia en escenarios donde Colombia conversa con el mundo.
Una carrera hecha de preparación
Solano Olarte es profesional en Finanzas, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Externado de Colombia y cuenta con una maestría en Análisis de Problemas Políticos, Económicos e Internacionales Contemporáneos, cursada en el Instituto de Altos Estudios para el Desarrollo.
Durante su etapa universitaria recibió matrícula de honor por excelencia académica.
Después llegaron los años de experiencia.
Su trayectoria, cercana a los 15 años, ha pasado por la Cancillería, Colciencias, Prosperidad Social, el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar y la Dirección Distrital de Relaciones Internacionales de Bogotá, entre otras instituciones.
Distintos escenarios, distintas responsabilidades, pero una misma línea: entender cómo Colombia puede relacionarse mejor con el mundo y cómo esas relaciones pueden convertirse en oportunidades.
El mundo de la inversión
Uno de sus capítulos más recientes lo vivió en Invest in Bogotá, donde se desempeñó como Oficial de Inversión Senior y asumió temporalmente funciones de dirección dentro del equipo de promoción de inversión.
Allí acompañó 23 proyectos del sector de ciencias de la vida, que representaron inversiones cercanas a 361 millones de dólares y la generación de más de 3.250 empleos, según la información de su trayectoria profesional.
Detrás de esas cifras hay algo que suele quedar oculto: reuniones, conversaciones, contactos, confianza y muchas horas de trabajo para conseguir que una idea encuentre el lugar adecuado para convertirse en proyecto.
Es precisamente esa combinación entre visión internacional y gestión la que ahora lleva a su nuevo destino profesional.
Santa Marta, siempre presente
Para un samario, llegar a una responsabilidad nacional tiene también una dimensión personal. Porque por más lejos que lleve la carrera, hay lugares que permanecen. Santa Marta es uno de ellos.
La ciudad donde comenzó la historia, donde están las primeras memorias y ese Caribe que, de una u otra manera, termina acompañando a quienes nacen frente a él.
Hoy Francisco Solano Olarte ocupa una posición desde la que tendrá a su cargo asuntos relacionados con mecanismos de concertación, integración y cooperación regional en los que participa Colombia. Es un trabajo que ocurre lejos de los titulares cotidianos, pero que hace parte de las conversaciones que el país mantiene con sus vecinos y con la región.
Y allí, en medio de ese escenario internacional, estará también la mirada de un samario. No es solamente un nombramiento.
Es la historia de un profesional que ha construido su camino con preparación y experiencia y que ahora recibe la oportunidad de ponerlas al servicio del país.
Para Santa Marta, siempre será motivo de satisfacción ver a los suyos avanzar.
Porque hay algo especial en saber que, desde distintos lugares, los samarios siguen llevando el nombre de esta ciudad mucho más allá de sus playas y de su Sierra.
Esta vez, el destino es la Cancillería. Y desde allí comienza para Francisco Solano Olarte un nuevo capítulo de una historia que todavía tiene mucho por escribir.
