La Vía Milagro: cuando una carretera vuelve a encontrarse con el Caribe

La ‘Vía Milagro’ permitirá recuperar 17.000 hectáreas de manglar, restablecer la conectividad del río con la Ciénaga Grande de Santa Marta y el mar Caribe y reducir el impacto de la carretera sobre los ecosistemas del territorio.

La transformación de la vía Santa Marta-Barranquilla busca recuperar 17.000 hectáreas de manglar, restablecer la conexión del agua entre el río, la Ciénaga Grande de Santa Marta y el mar Caribe, y reducir la presión de la infraestructura sobre los ecosistemas de la región.

Durante décadas, la carretera que conecta a Santa Marta con Barranquilla ha sido mucho más que una vía de tránsito. Es un corredor estratégico para el Caribe colombiano, pero también una infraestructura que atraviesa uno de los territorios naturales más sensibles y biodiversos del país.

Ahora, esa relación entre carretera y naturaleza plantea un nuevo desafío. El Gobierno de De la Espriella anunció la transformación de la doble calzada bajo el concepto de “Vía Milagro”, una iniciativa que busca convertir este corredor en la primera infraestructura reconocida como verde-gris del país: una obra en la que la ingeniería vial y la recuperación ambiental avanzan de manera conjunta.

La propuesta contempla intervenir puntos estratégicos para recuperar antiguos cauces, conocidos como paleocauces, construir pasos para la fauna y restablecer la conectividad hídrica entre los ecosistemas de agua dulce y el mar.

El propósito es reducir el impacto que la infraestructura ha generado sobre dos escenarios fundamentales del Caribe: la Ciénaga Grande de Santa Marta y el Parque Nacional Natural Isla de Salamanca.

17.000 hectáreas para recuperar el manglar

Uno de los componentes más ambiciosos del proyecto es la recuperación de 17.000 hectáreas adicionales de manglar, un ecosistema esencial para el equilibrio ambiental y económico de la región.

El manglar funciona como una barrera natural frente a la erosión costera, ofrece refugio y espacios de reproducción para numerosas especies y contribuye al sostenimiento de actividades como la pesca, de la que dependen comunidades del territorio.La recuperación de estos ecosistemas también busca fortalecer los servicios ambientales de la Ciénaga Grande de Santa Marta, uno de los grandes patrimonios naturales del Caribe colombiano.

“Si quitas el mangle, el mar te come”, expresó el ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible, Fabio Arjona Hincapié, al referirse a la importancia de estos bosques costeros para proteger el litoral y sostener la vida que se desarrolla alrededor de ellos.

Una nueva manera de entender la infraestructura

La Vía Milagro plantea una pregunta que va más allá de la movilidad: ¿puede una carretera convertirse también en una herramienta para reparar el territorio que atraviesa?

El Gobierno sostiene que sí. La apuesta consiste en que la ingeniería deje de mirar al ecosistema como un elemento externo a la obra y empiece a integrarlo dentro de su propia concepción.

“Esta vía no será solamente asfalto e ingeniería: será una infraestructura que proteja el ecosistema, recupere la Ciénaga Grande de Santa Marta y genere condiciones para la biodiversidad y las comunidades del Caribe”, afirmó Arjona Hincapié.

En un territorio donde el agua, el manglar, la pesca y las comunidades forman parte de un mismo sistema, la Vía Milagro busca que conectar a Santa Marta con Barranquilla no signifique desconectar a la naturaleza de su propio ciclo de vida.

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